lunes, 16 de noviembre de 2009

Sesión 8: Aprender a leer bien

Sesión 8: Aprender a leer bien

Aprender a leer bien

Algunos estudiantes tienen problemas en leer bien y esto tiene un efecto muy negativo en los estudios. Quizás tú estés en alguno de estos casos:

· Mi velocidad de lectura es muy lenta, me exaspera lo que tardo en leer una sola página.

· No entiendo los textos. Me desanima no conocer el significado de tantas palabras.

· Me pierdo muy fácilmente. Hay veces que sigo leyendo, pero he perdido el hilo de la lectura, no sé de qué va lo que estoy leyendo en ese momento.

· Me aburro, no puedo leer, bostezo y me duermo.

Muchos estudiantes, especialmente los considerados malos estudiantes, tienen un serio problema con la lectura: no saben leer, no han aprendido a leer bien. Este deficiencia la llevan arrastrando desde cursos inferiores y llega un momento que pasa factura y provoca suspensos, repetición de curso, y en general, desánimo de los estudiantes cuando se ponen a estudiar.

Aquí vamos a abordar las reglas básicas para leer bien:

· Realizar una lectura activa. Por supuesto nada de un sofá o cama para leer. Cojamos el libro y subrayémoslo, hagamos anotaciones en los márgenes, etc. Si no podemos, cojamos una libreta y hagamos notas y fichas con lo que nos parece más importante, los conceptos, definiciones y palabras clave que tenemos que memorizar, el esquema explicativo de cada capítulo, etc. etc. La lectura será más lenta, pero lo compensaremos comprendiendo y memorizando mucho mejor, nos aburriremos mucho menos, y dejaremos de perder concentración. Una lectura activa de un capítulo de un libro puede equivaler a más de tres o cuatro lecturas pasivas del mismo capítulo. Por tanto, ir lento cuando haces una lectura activa es ir más rápido a la larga.

· Comprender la lectura. Hay que esforzarse por comprender lo que se lee. El diccionario, la enciclopedia, búsquedas en Internet, deben ser recursos muy próximos al texto que estamos leyendo. Es importante que no nos dé pereza ir a consultarlos. Si no entiendes una frase al inicio de tu lectura, será más difícil comprender el resto. Trata de averiguar el significado de las palabras y conceptos que no tengas claro. No acumules "ignorancias". Si no logras entender algo, anótalo en una libreta y consúltalo, bien en Internet o pidiendo ayuda a tu familia, llamando por teléfono a un compañero, o bien, pregúntalo al profesor nada más llegar a clase si nadie antes ha podido resolverlo.

· Sé consciente de lo que lees en cada momento. Hay estudiantes que si les preguntaras cómo se llama el capítulo y el epígrafe del libro que están leyendo es ese momento no sabrían qué responder o lo confundirían con otro anterior. Para comprender y memorizar bien una lectura es muy importante retener perfectamente los títulos de los distintos capítulos, epígrafes, subepígrafes, apartados, etc. Para retener y clasificar lo que vamos leyendo el cerebro necesita saber almacenarlo con un cierto orden o lógica. Es la forma de no perdernos entre tanta sopa de letras... Por tanto, toma como una obligación memorizar cada epígrafe y apartado, recuérdalo de vez en cuando mientras que estés leyendo dicho apartado. Será una forma de fijar mentalmente el contenido de un apartado con su título. Es importantísimo.

Leer bien y lectura rápida

No hay que confundir aprender a leer bien con la lectura rápida. Los consejos anteriores son muchos más importantes para los estudiantes que tienen dificultades con el estudio que seguir cursos de lectura rápida.

La lectura rápida se consigue leyendo muchos libros y siguiendo algunas técnicas elementales que propician un desplazamiento de la vista vertical en vez horizontal. El cerebro es mucho más rápido que el desplazamiento del ojo. Por esto, las técnicas de lectura rápida propician la captación de frases encadenadas (absorbiendo su significado y el hilo del argumento) y evitan ir discurriendo lentamente palabra a palabra en cada reglón.

Se cuenta que el Presidente de los Estados Unidos John Fitzgerald Kennedy -y brillante alumno de Harvard-, leía un libro de unas 200 páginas en unos 10 minutos. Kennedy en apenas tres segundos captaba lo fundamental de cada página. Este tipo de lecturas son útiles para políticos y ejecutivos de empresas que deben leerse informes, documentos, memorandos en muy poco tiempo. También para estudiantes de cursos superiores o avanzados. No son recomendables para estudiantes que empiezan a mejorar sus métodos de estudio y están en sus inicios.

La lectura rápida

Una lectura rápida no solo se consigue con un movimiento adecuado de los ojos, se debe:

· Ampliar el vocabulario y con ello incrementar capacidad de la comprensión de lo que se lee.

· Hacer una lectura inteligente. La lectura rápida solo es posible cuando estamos muy familiarizados con el lenguaje y su contenido.

Un método sencillo y práctico para mejorar la velocidad de lectura.

1. Intenta mejorar tu vocabulario, consulta frecuentemente el diccionario. Haz fichas de las nuevas palabras que aprendes y esfuérzate por utilizarlas.

2. No leas más rápido de lo que te permite tu comprensión. La velocidad de la lectura no es un reto en sí mismo. Lo es, sin embargo, la comprensión.

3. Practica la lectura durante tres o cuatro semanas intentando mejorar comprensión y rapidez durante 15 minutos cada día.

4. Cada semana, cronométrate leyendo un capítulo de uno de tus libros y mide el número de páginas por hora puedes leer.

¿Es posible mejorar la velocidad con la que se lee? La respuesta es afirmativa.
Se ha demostrado ampliamente es que casi todo el mundo puede duplicar su velocidad de lectura, manteniendo igual o superior comprensión del texto, con un poco de entrenamiento.

Los expertos aconsejan algunas condiciones de partida para mejorar la velocidad de lectura:

1. Un fuerte deseo para mejorar la rapidez de lectura.

2. La predisposición favorable a experimentar nuevas técnicas y métodos.

3. Motivación a la hora de practicar.

4. Una correcta aplicación dirigida a lecturas para usos específicos.

Para mejorar la velocidad de lectura es necesario seguir o cumplir algunas requisitos:

1. Si eres estudiante y tienes dificultades para el estudio en general, quizás sea aconsejable empezar por cosas más sencillas: Aprender a leer bien.

2. Si realmente deseas incrementar tu velocidad debes empezar por poseer un amplio vocabulario y una alta capacidad de compresión de cualquier texto en general.

Mejorar la comprensión de lectura

El cerebro es más rápido que el ojo humano, leer al ritmo que el cerebro comprende es una de la claves de la lectura rápida.

Algunas investigaciones han demostrado que la velocidad de la lectura y la comprensión están altamente correlacionadas.

En los cursos de lectura rápida los alumnos que incrementan su velocidad, también mejoran la comprensión del texto que leen. Incluso, cuando disminuyen su velocidad de lectura, baja también su grado de comprensión.

Aunque con menos evidencia estadística, ir leyendo palabra por palabra (lectura de palabras) inhibe la comprensión de la lectura.

Al parecer nuestro cerebro mantiene en un mismo nivel ambos aspectos: velocidad de lectura y comprensión. De ahí que los llamados "malos estudiantes" salgan siempre perdiendo: una pobre velocidad, también conlleva un bajo nivel de comprensión de la lectura.

La mayoría de los adultos que son capaces de incrementar de forma considerable su velocidad de lectura, rara vez lo hacen sin aumentar notablemente su nivel comprensión.

Por tanto las mejores técnicas y cursos de lectura rápida son aquellos que se ocupan de ambas cosas: velocidad de lectura y comprensión. No basta con trucos para mover los ojos en verticalidad por las páginas de un libro. Hay que corregir y mejorar nuestros hábitos de lecturaque no favorezcan la comprensión.

Trucos sencillos para mejorar la compresión de la lectura

1. Incrementar la velocidad de la lectura, pero teniendo en mente la necesidad de comprender. Leer rápido con la convicción de que si leemos más rápido, podemos comprenderlo mejor.

2. Mejorar nuestra capacidad para entender globalmente frases enteras, párrafos, páginas, apartados...

3. Familiarizarnos con el tipo de lenguaje y contenido.

Causas de una lenta lectura

Algunos factores suelen reducir notablemente la velocidad de lectura y/o la comprensión siendo la causa de una lectura más lenta de lo normal. Es conveniente por tanto, analizar si en nuestro caso estos factores están desempeñando un papel relevante.

Hábitos y factores negativos (que reducen la velocidad de lectura)

1. Límites perceptivos a la hora de leer. Por ejemplo, la lectura palabra a palabra.

2. Lenta reacción perceptual. Por ejemplo, bajo nivel de reconocimiento y respuesta al tipo de material de lectura.

3. Vocalización de lo leído, incluso hábito de vocalizar para poder comprender (propio de personas muy mayores o de estudiantes muy jóvenes).

4. Defectuoso movimiento de los ojos, incluida su imprecisión en la página, en los retornos, en el ritmo y la regularidad de los movimientos, etc.

5. Regresión, tanto habitual como asociada a los hábitos de concentración.

6. Hábitos deficientes de atención y concentración, empezando por la falta de atención durante el acto de leer y un proceso defectuoso de retención.

7. Falta de práctica en lectura debido simplemente al hecho de que la persona ha leído muy poco y tiene una limitada practica en el hábito de leer.

8. Miedo a perder comprensión. La persona reprime su velocidad de lectura debido a su firme creencia de que la comprensión se mejora si se pasa más tiempo con palabras individualmente.

9. Lectura habitual lenta. La persona no puede leer más rápido debido a que siempre la leído con lentitud.

10. Falta de capacidad para evaluar los aspectos más y menos importantes en el texto de lectura.

11. Esfuerzo en recordar todo el texto en vez de recordar siendo selectivo.
Una pues de la primeras tareas si deseamos incrementar tanto la velocidad de lectura como nuestros niveles de comprensión es corregir estos hábitos.

Trucos para mejorar la velocidad de lectura

Vamos a proporcionar algunos trucos para favorecer una lectura rápida, o lo que es lo mismo, mejorar nuestra velocidad de lectura.

También pueden concebirse como cinco condiciones básicas para favorecer la lectura rápida:

1. Tener los ojos en perfectas condiciones. Es interesante hacernos un chequeo previo a cualquier programa de lectura rápida y asegurarse de corregir defectos en los ojos, dado que algunos hábitos de lectura deficiente están relacionados con defectos en nuestra vista u ojos.

2. Eliminar el hábito de pronunciar las palabras mientras se lee. Cualquier "tarareo" o tipo sonido afectará negativamente a la velocidad de lectura. De lo contrario establecerá pronto su límite de velocidad, impuesta por su velocidad de pronunciación. Y al menos la velocidad de lectura a alcanzar deberá ser, con toda probabilidad, al menos dos o tres veces más rápida que la alcanzada de viva voz.

3. Palabras claves e ideas. En vez de concentrase en sonido de las palabras leídas hay que ser más ambicioso y concentrar la atención en las palabras clave y el sentido de la ideas, conforme se trate de incrementar la velocidad de lectura.

4. Evitar la re-lectura o la vuelta atrás. La velocidad media de lectura es de unas 250 palabras por minuto y se recurre a la relectura casi unas 20 veces por página. Releer palabras o frases es un hábito que reducirá la velocidad al paso de tortuga. Generalmente, es innecesario la relectura de las palabras, dado que las ideas suelen ser explicadas y elaboradas de forma más completa en los contextos posteriores.

5. Desarrollar un amplio espectro de visión en la lectura. Esto ayudará leer más de una palabra de un vistazo. Puesto que los textos son menos significativo si se lee palabra por palabra una amplitud de nuestro campo de visión en el texto nos ayudará a aprender a leer por frases o párrafos, unidades de pensamiento, etc.

6. Mantener una actitud de seguridad y confianza. Hay que perseguir un entrenamiento en el hábito de la lectura rápida con una actitud positiva y con confianza en nosotros mismos. Debemos convencernos del principio ya expuesto de que el incremento de la velocidad de lectura y el de la comprensión van parejos. Estos Trucos de lectura rápida te permitirán iniciar unos primeros pasos de forma autónoma y notables progresos en tu velocidad de lectura.

TOMADO CON FINES INSTRUCCIONALES DE LA PÁGINA WEB http://www.estudiantes.info/tecnicas_de_estudio/lectura-rapida/mejorar-la-velocidad-de-lectura.htm. CARLOS VIELMA. NOVIEMBRE 2009

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